La carrera de EEUU y la OTAN por expandir el terrorismo islámico. Rusia, próximo objetivo

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Fuente: uraniaenberlin.com

Afganistán parece ser el relativamente reciente laboratorio de operaciones terroristas de la coalición euro-americana como parte de sus esfuerzos por expandirse hasta Asia Central. En este sentido, hay que volver a recordar las palabras de la ex informante y traductora del FBI, Sibel Edmonds, quien ya advirtió hace tiempo que la creación de un Gladio B (islámico, como continuación del Gladio anticomunista de la guerra fría) por EEUU y la alianza militar de la OTAN perseguía “la radicalización del Islam en el Caúcaso, Asia Central y Oriente Medio”. En Siria, los aliados de las multinacionales se estaban frotando las manos con el botín que tenían al alcance de la “yihad” hasta que apareció, sorpresivamente, Rusia y les envió al infierno el invento terrorista (al menos temporalmente). Es decir, las potencias imperialistas han estado operando en territorio sirio del mismo modo (y con el mismo o parecido guión) que hicieron en Libia: con mentiras terroristas (atribuyendo falsos crímenes al coronel libio Gaddafi), intervención militar subsiguiente (en Siria, con sus mercenarios terroristas) y luego llevando al poder a sus socios de AlQaeda.

Rusia les ha deshecho en Siria el tinglado criminal (que ya duraba cinco años) en tan sólo una semana a pesar de que el coro de sinvergüenzas euroamericanos y democracias tan estupendas como Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes o Turquía han clamado que el objetivo del Kremlin no era ir contra el Estado Islámico sino atacar a ese ejército fantasma denominado “rebeldes moderados” y también bombardear a la “población civil” siria. Una cara de cemento abyecta de quienes son responsables de haber creado un holocausto en el país árabe para intentar hacerse con el control geoestratégico absoluto de la región y dar, de paso, una satisfacción a su aliado terrorista-sionista.

Para cualquiera que esté objetiva y mínimamente informado esta clase de criminales ya sólo pueden engañar a través de sus medios controlados (que no es poco, todo hay que decirlo) a los que pagan a través de sus agencias de inteligencia (CIA, MI5, CNI, etc) para mentir y deformar la realidad a conveniencia, manipulando a los menos informados, borregos, pasotas y acríticos que, eso sí, serán los primeros en hablar de las bondades de la OTAN y lo malos que son (así, genéricamente) los “salvajes musulmanes”. Pero lo cierto es que, como dice el analista irlandés Finian Cunningham, Lenta y dolorosamente la verdad está emergiendo sobre Siria. Washington y sus aliados, supuestamente intachables, han estado destruyendo Siria durante casi cinco años con una guerra encubierta para cambiar el régimen, lo que ha supuesto el envío masivo de grupos terroristas mercenarios para hacerles el trabajo sucio. Ahora que Rusia se ha implicado con determinación para poner fin a la conspiración criminal, Occidente se levanta en armas porque su experimento de “cambio de régimen” a través del terrorismo va a ser aniquilado. Señala Cunningham con toda lógica que Washington no va a compartir información con Rusia sobre sus brigadas terroristas que operan en Siria porque eso pondría al descubierto su montaje criminal. En su lugar, EEUU le está diciendo a los rusos qué es lo que tienen que hacer, donde deben y no golpear. Moscú más bien debería decirle a los de Washington: “piérdanse”. Más expresivo hubiera sido “váyanse a la mierda”. Pero el irlandés es más fino que el que suscribe.

Hablaba de Afganistán al comienzo de esta entrada como un relativamente nuevo campo de operaciones donde los imperialismos están experimentando con terroristas islámicos para cercar a Rusia. Ya lo hicieron en la guerra fría y tuvieron éxito con ello (en la mal llamada “invasión” de Afganistán por la URSS). Un alto diplomático ruso ha denunciado que militantes terroristas del Estado Islámico, procedentes de Rusia, están recibiendo instrucción en el país afgano como parte del objetivo de la OTAN de hacerse con el control de Asia Central. Según, Zamir Kabulov, representante especial del presidente Putin para Afganistán “Hay varios campos de entrenamiento donde terroristas del EI, de nacionalidad rusa, operan bajo el control de instructores árabes, pakistaníes, de EEUU y del Reino Unido”. Según Kabulov, el número de terroristas que hay en Afganistán y que han prometido lealtad al Estado Islámico ronda los 3500 y su número va en aumento”
TERRORISTAS

Según la CIA, la OTAN, los “mass-mierda” proamericanos, el filósofo de la yihad Santiago Alba Mico y el periódico yihadista-terrorista Gara, el sujeto de la derecha lucha por la independencia, la neoprogresía y el gangsterismo

¿A los talibanes les han salido unos competidores? Pudiera ser pero, en la práctica, la óptica y el enfoque han de ser diferentes. Después de hacer Bin Laden el trabajo sucio para los americanos a finales de los años setenta y principios de los ochenta, combatiendo al enemigo soviético, ahora EEUU y la OTAN juegan en el tablero afgano con tres piezas diferentes: su aliado en el poder, el narcotraficante Karzai (que les suministra el opio), la “guerra sostenida” contra el talibanismo y un nuevo frente abierto con el envío, entrenamiento y reclutamiento de su franquicia yihadista predilecta: el Estado Islámico. A Rusia, que no es precisamente ingenua, no le hace nada de gracia la “nueva” situación afgana como así ha señalado el Jefe del Departamento Central de Inteligencia de Rusia, el general Igor Sergun: Rusia considera que si al Estado islámico se le permite crecer en Afganistán y no se controla, el grupo podría extender su influencia al norte hacia Rusia y al Este de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang de China. Allí los yihadistas tendrían la posibilidad de reclutar a personas pertenecientes a minorías nacionales y a las organizaciones terroristas locales. El gobierno afgano en Kabul no es capaz de hacer frente a los terroristas a pesar de disponer de suficiente armamento y superioridad numérica. Culpó de ello a las pobres habilidades de los comandantes afganos y a la mala formación de sus tropas

Este análisis del jefe de la inteligencia rusa es demasiado aséptico y “militar” para ser tenido en cuenta como prioritario (salvo la reseña del final de esta entrada), al contrario que las opiniones de otros funcionarios rusos que ven, como no podía ser de otro modo, la mano negra de Washington y la OTAN en el aumento de tropas terroristas islámicas a las puertas de las fronteras rusas. En este sentido, el mencionado Kabulov, opera en términos políticos más realistas, más acordes con los que son los verdaderos objetivos de los planes criminales imperiales. Según Kabulov, Washington es responsable de orquestar el deterioro de la seguridad en Afganistán y de la expansión del Estado islámico en ese país. Dice, el funcionario ruso que Parece que la mano de alguien está empujando a los combatientes del EI a lo largo de la frontera norte de Afganistán. Ellos no están luchando contra las tropas gubernamentales afganas o extranjeras. En varias ocasiones grupos talibanes que se negaron a unirse al Estado Islámico fueron “creados” para ser el blanco de los ataques aéreos de la OTAN. Y añade algunos elementos que mueven a la sospecha, como es el hecho de que “El Ejército afgano prácticamente no dispone de ninguna aeronave. Sólo los americanos. Este tipo de “detalles” inducen a creer que algo no es correcto en la actual situación afgana y da que pensar. Tenemos que tomarlo en cuenta y sacar conclusiones en consecuencia. El crecimiento del Estado Islámico en Afganistán es una amenaza de alta prioridad

En definitiva, volviendo al general Sergun, éste remacha y acierta, aquí sí, con un argumento que es inexpugnable a día de hoy: los EE.UU. tienen una meta a largo plazo (corto, diría yo) que no es otra que la creación de focos de tensión en los países de Asia Central y alrededor de Rusia y China, con una red de regímenes estables que sean leales a Estados Unidos. El operativo ya hace tiempo que está en marcha e incluye todo tipo de maniobras de distracción tales como los crímenes masivos de todos conocidos (falsas banderas). El cometido recientemente por los servicios secretos del régimen turco (apoyados por la CIA) contra su propia población, durante una manifestación opositora, o la escalada militar-terrorista del Estado judío contra los palestinos, son una buena muestra de ello.

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