[Vídeo] + El glifosato: potente arma química del poder transnacional

16 de febrero, 2014
Fuente: Ojos para la Paz Colombia

http://www.youtube.com/watch?v=aALiiG9eY08

Rubén Zamora
6 de febrero, 2014
PazFarc

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Un crimen contra la humanidad, especialmente  contra  mujeres y niños.

No serán casualidades que el Agente Naranja y el Glifosato coincidan en dos guerras dirigidas por Estados Unidos, y ambos procedan de la industria de la multinacional Monsanto. El Agente Naranja, fue empleado durante la guerra de Vietnam como arma de guerra y el Glifosato se emplea en Colombia con el mismo fin.

La inhumanidad de la guerra de Vietnam provocó escándalo mundial y logró un gran movimiento de solidaridad que exigió el fin de la ocupación norteamericana. Ahora pareciera que el tiempo de los movimientos sociales contra la guerra se detuvo, y en consecuencia, no se ven similares gestos de solidaridad en el caso de Colombia.

Silvia Parra escribió en la revista Semana una columna titulada «Los hijos del Agente Naranja». Su memoria recorre los vestigios de la guerra del Vietnam hasta tropezar con  los vietnamitas que a gritos claman justicia a los actos inhumanos de los estadounidenses. Y se pregunta ¿Que terminó la guerra de Vietnam?  y añade: «No para miles de niños que aún hoy, después de 40 años, siguen cargando la cruz de una guerra que como todas, sólo trae miserias y desolación».

Con toda razón la articulista afirma: «este veneno es el hijo diabólico, fruto de la unión del Departamento de Defensa de EE. UU., con la corporación Monsanto y Dow Chemical, dos empresas químicas estadounidenses  que se han beneficiado del sufrimiento de millones de personas y de atentar contra la naturaleza, los agricultores y los consumidores». Le añadiría, son las mismas beneficiadas con las aspersiones de glifosato en Colombia, además construyen un emporio financiero lavando activos del narcotráfico.

Aquí nos aproximamos al triste drama vietnamita donde derramaron un promedio de 80 millones de litros del Agente Naranja y en 10 años envenenaron tres millones de hectáreas, a 30 mil pueblos y victimizaron a dos millones de personas. Se dice que en Vietnam muchos murieron a los pocos años de nacer afectados de leucemia o de otros tipos de cáncer.[1]  Según la Cruz Roja de Vietnam, por lo menos 1 millón de personas son discapacitadas o tienen problemas de salud debido al Agente Naranja.[2].

En Colombia, en 20 años van 1, 5 millones de hectáreas fumigadas con Glifosato en altas concentraciones. «El glifosato formulado es el que provoca las primeras etapas de la cancerización», dijo a El Universo Robert Bellé, científico francés que dirigió una investigación sobre el Roundup, y  afirmó que la aspersión aérea de este químico es «una locura».[3].

Muchos estudios han demostrado que uno de los efectos que deja en los humanos el glifosato, es que entre los afectados con daños permanentes un 5% generará problemas de cáncer, 3% engendrará hijos con malformaciones y otro 2% tendrá problemas de fertilidad.[4] Por tal razón, quienes nos pronunciamos contra este crimen lo hacemos con argumentos científicos.

Ahora que se van a retomar las aspersiones aéreas, el próximo 15 de febrero, se oyen voces de intelectuales y académicos, pocas a nuestro parecer, en solidaridad con las víctimas de las descargas químicas, que además destruirán cultivos, alimentos, animales y sus territorios. Precisamente, uno de los casos que tendrá a cargo la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad Histórica del Conflicto -si el gobierno llegara a aceptar la propuesta formulada por las FARC-EP-, serán las víctimas del glifosato.

Alfredo Molano Bravo,  nos dice que: «Los aviones con sus alas llenas de Roundup —herbicida producido por la criminal Monsanto— y con las barrigas blindadas para evitar que con todo y avioneta los pilotos gringos se destripen contra el suelo, volverán a levantar vuelo en Cauca, Putumayo, Norte de Santander, Antioquia, Chocó, Caquetá, Meta, Nariño y Guaviare».

Suspendieron las fumigaciones mientras blindaban los aviones contra el fuego guerrillero, protegerlos si les importa, en cambio, les es indiferente si la población enferma de cáncer, si en los úteros de campesinas e indígenas se producen malformaciones congénitas y si los niños van a seguir naciendo con deformaciones genéticas, como viene ocurriendo. La única esperanza para los afectados sería una poderosa movilización nacional e internacional y, por desgracia, falta conciencia de la gravedad de esta guerra química.

Y claro que es una locura, como lo afirma el científico francés Robert Bellé. Un crimen contra la humanidad a cuenta de monumentales ganancias de multinacionales como Monsanto, de empresas transnacionales y de los intereses de Estados Unidos.

Ante tal amenaza se hace urgente impulsar una campaña nacional e internacional en solidaridad con las víctimas del Glifosato. Y desde luego, al menos un juicio ético y político al gobierno de Colombia, a Monsanto y al gobierno de los Estados Unidos.


[4]  http://laniel.free.fr/INDEXES/GraphicsIndex/DanoGenetico.pdf..

 .

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