Venezuela, Ucrania, Siria, Libia…, la misma estrategia de subversión violenta.

Actos de destrucción y crímenes en Venezuela en febrero de 2014 por grupos violentos con el fin de provocar y desprestigiar al Gobierno venezolano. Foto. 1
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Es cierto que cada país y cada situación es diferente, pero la estrategia que está empleando el poder económico occidental para desestabilizar países que no son sumisos, que mantienen su soberanía política y económica, es muy similar. Esta podía resumirse de forma esquemática de la siguiente forma:
1- Se financian organizaciones y grupos armados  violentos que serán los que detonen y hagan crear el caos y la violencia.  Previamente se ha generado un ambiente propicio o justificativo para estas algaradas, a cargo de ONGs y medios de comunicación también financiados por el poder económico occidental.
2- Esas mismas o similares ONGs y medios de comunicación crearán una imagen distorsionada de los hechos. Presentando la violencia como legítima protesta y haciendo pasar a la víctima como agresor y al mismo agresor que ha comenzado los actos violentos como víctima. Una vez creada esta falsa imagen de un gobierno represivo y cruel en la mente de los habitantes de occidente se habrá creado la justificación suficiente para continuar con la siguiente fase.
3- Intervención. Eufemismo para indicar una acción o invasión militar más violenta todavía, en este caso llevada a cabo ya con alto poder y tecnología militar. Aquí interviene la OTAN o el propio Ejército de los Estados Unidos. El resultado es una matanza enorme y la destrucción y sometimiento de toda la sociedad de un país. Llegando a la fase final.  En todos los casos no hay intervención militar a gran escala, como ocurrió, por ejemplo, en Yugoslavia o Libia, o la prevista para Siria, pero si hay actuación militar, mediante golpes de Estado respaldados por el poder exterior, con incluso magnicidios, como los ocurridos en Rumanía o Chile.
4- Se crea un colonia explotada y arruinada. El nivel de vida cae en picado y la gente de ese país ya no vive, sino que malvive. Los medios de comunicación hablan que ha llegado la democracia y se olvidan de él y de su responsabilidad en los crímenes.
Ahora echemos a una mirada a lo que está sucediendo en este momento, en febrero, en Venezuela, donde, otra vez más, se instiga la violencia en la calle para provocar desorden, caos e intentar que el gobierno responda con violencia para poder así acusarlo y desacreditarlo y poder finalmente derrocarlo. Veamos algunas imágenes ilustrativas del tipo de protesta que se da. 1,2
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Manifestantes «pacíficos» preparando cócteles molotov
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Compárenla con los sucesos recientes de Ucrania:
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«un manifestante lanza una bengala contra la sede del ministerio del interior» 2 (en minúscula lo del Ministerio porque no es amigo)
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Como ven, en ambos casos, utilizando métodos violentos, artefactos, explosivos o similares.
Se ataca con violencia y con una descarada impunidad y tranquilidad a la policía que trata de controlar esta barbarie, como lo haría en cualquier país del mundo.
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En Venezuela los manifestantes agreden y provocan a escasos metros a la policía y lo hacen a cuerpo desnudo y hasta sentados. 1
En Ucrania: «un manifestante se abalanza contra los policía antidisturbios portando una cadena».2
En Ucrania también, ataques salvajes con barras contra una policía que permanece inmóvil
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El País decía: «los opositores logran traspasar las barreras que las fuerzas de seguridad habían levantado en el centro de la ciudad». 2
 Cuando los hechos reales decían:

En realidad, los «opositores» están agrediendo con extrema violencia a la policía utilizando barras de hierro. El País igual no quiere percatarse de ello, aunque sea completamente evidente. Qué diferente versión y titulares tendríamos si esto ocurriese aquí o en un lugar donde este periódico tuviese que defender los intereses económicos de sus dueños, de las corporaciones occidentales. 3

Venezuela: Destrucción de mobiliario urbano para realizar ataque con bloques de cemento
Venezuela: ataque a edificios públicos.
Ucrania: ataque a la sede del ayuntamiento en Kiev.
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¿Piensan que en Libia o Libia fue diferente? Lo único diferente pudo ser que allí, como hay menos sensibilidad en occidente, tanto por parte de la derecha como de la izquierda,  hacia lo que ocurre en aquellos países, la violencia fue de mayor grado. Empleando directamente escuadrones de la muerte.
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Los «rebeldes», en realidad mercenarios terroristas, no solo causaban y causan sabotajes y destrucción en Libia o Siria, sino que ellos mismos «juzgan» y ejecutan a quien bien les place. 4
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En Libia, así como en Ucrania o Venezuela, no hubo revueltas pacíficas, ni siquiera en su origen. Sin embargo, en occidente la izquierda estaba dando otra versión, muy alejada de los hechos:
Dan Glazebrook, el periodista y analista político, se mostraba aturdido ante la falta de coherencia y la irresponsabilidad del propio Noam Chomsky ante el ataque a Libia.

´…en una entrevista con la BBC, a un mes ya de rebelión -y, sobre todo, a solo cuatro días antes de la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU 1973 y del comienzo de la guerra relámpago de la OTAN- él eligió calificar a la rebelión como «maravillosa». En otra parte el se refirió a la toma de la ciudad del este de Libia, Bengasi, por bandas racistas como «liberación» y a la rebelión como «inicialmente no violenta»´. 

No es la primera vez que Chomsky hace cosas de este tipo, creyéndose o inventándose lo que bien le viene creer, ver por ejemplo este caso sobre Siria: El frente humanitario en la guerra colonial contra Siria
Como decíamos, los hechos iban por otros derroteros:

La realidad muestra que los «manifestantes» eran en realidad insurgentes fuertemente armados que arrasaron secciones enteras de las paredes de hormigón armado de una base militar de Bengasi, y después se hicieron con el control de artillería pesada y de vehículos blindados antes de apoyar a los rebeldes armados en las ciudades y pueblos cercanos. 5

No era difícil de entender lo que sucedía en Libia a cualquiera que hubiese analizado a los grupos fundamentalistas islámicos que el mismo poder occidental utiliza como fuerza de choque mercenaria. El ejército de los Estados Unidos conocía muy bien lo que ocurría y no fue para ellos ninguna sorpresa lo que sucedió y quién y cómo lo provocó.
Que los habitantes occidentales no entiendan ni siquiera hoy que el ataque a Libia fue una típica guerra colonial utilizando mercenarios en el combate a pie, con el asesoramiento de los servicios de inteligencia extranjeros y con el apoyo del bombardeo incesante de los aviones y la marina, se debe a que no sabían prácticamente nada sobre Libia. Sin embargo, para los expertos analistas, no los que cuentan cuentos en los medios de comunicación, para los expertos, digo, como lo eran los del Ejército de los Estados Unidos, lo que ocurrió en Libia era predecible, ellos ya lo veían en el año 2007. Al incidir en el gran número de militantes de Al Qaeda que provenían de Libia, militantes del Grupo Combatiente Islámico Libio que se fusionó con Al Qaeda en el 2007 y militantes que estaban siendo liberados de la cárceles libias debido a la presión exterior, y que iban a practicar terrorismo a Irak. Estos militantes formaban los escuadrones de la muerte que preparó el embajador estadounidense John Negroponte para desestabilizar Irak,  y que luego se usarían para desestabilizar Libia o Siria. John Negroponte ya tenía experiencia en los escuadrones de la muerte creados en El Salvador hacia finales del siglo pasado. Para entender estos sucesos que ocurrían en Libia y su trayectoria histórica, les recomiendo el siguiente informe: Libia: cuando Al Qaeda se hizo con el poder. Pese a todas estas evidencias y a que las revueltas en Libia, como en Siria, fueron desde el primer momento violentas y promovidas fundamentalmente por agentes extranjeros, había intelectuales de gran talla, como Noam Chomsky, que decían lo que debía ser o no ser independientemente de lo que realmente sucedía. 5 Así, el pensador norteamericano quería creer que la revuelta en su origen fue popular y pacífica, aunque los hechos dijesen cosas completamente diferentes 6 y que incluso rivales del propio presidente Gadafi, como el presidente de Uganda, reconociesen como debía actuar el Gobierno libio ante lo que era claramente una insurrección violenta y no manifestaciones pacíficas

«Cuando los alborotadores están atacando las comisarías de policía y las instalaciones del ejército con el objetivo de tomar el poder, entonces no son ya manifestantes; son insurreccionistas. Tendrán que ser tratados como tales. Un gobierno responsable tendría que hacer un uso razonable de la fuerza para neutralizarlos».

En Siria se siguió una tónica muy similar, de hecho estaba formada la «rebelión» por estos mismos escuadrones de la muerte islámicos con incluso los mismos actores, ver este informe:Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica. Hasta los mismos fundamentalistas financiados, armados y formados por el poder exterior lo mostraban a las claras. No hubo tales manifestaciones populares y pacíficas:
Había aquellos que seguían presionando a otros para salir a la calle, pero la respuesta era que la gente quería ir a su trabajo diario para ganarse la vida. Les dijeron que cada uno conseguiría 500 libras sirias tomando la calle.

 

«Jamal Ramadan», un sastre, solía venir a «al-Abada» y ofrecer a aquellos parados y saqueadores 500 libras sirias por salir a las calles, el viernes, después de realizar las oraciones. Así, solían salir a las calles y asaltar aquellas tiendas cerca de la mezquita, además de romper los cristales de los coches que aparcaban en las cercanías. 

 

 

«Jamal » recibió fuera de la ciudad emires de fuera de Siria, como los dos emires saudíes: «Abu al-Amir» y «Abu al-Walid», además del emir de Jordania «Abu Abdullah» . No dijeron que debíamos tomar las armas contra el Estado. Nos suministraron a los presentes, 10, 20 o 30, con armas y empezaron a adiestrarnos como usar las armas.  

 

 

Imad Khaiti y Amar Ward Esham solían darnos órdenes, pues ambos estaban al mando de las manifestaciones. Solían informarnos, por ejemplo, que deberíamos reunirnos a la hora de los rezos de la tarde en la gran mezquita. 

 

Entre nosotros había alguno que elaboraba piezas de hierro en forma de estrella, que eran usadas para echarlas a lo largo de las carreteras para que cuando  los vehículos   de las fuerzas de seguridad apareciesen en el lugar los neumáticos serían rajados por estas piezas de hierro. Lo que se traducía en una parada total en su marcha. Además, los financiadores nos suministraban explosivos  con los cuales atacábamos a las fuerzas de seguridad. Así explotarían y serían golpeados y heridos por la metralla. 
Solíamos prender fuego a neumáticos a la noche, a contenedores de basura vacíos, además de tirar piedras y grandes trozos de hormigón en medio de las calles. Movimos la parada de autobuses cerca de «al-Baladiya» y la tiramos en medio de la calle, pues no había fuerzas de seguridad en aquel momento. Nuestro único propósito era solo destruir. 
La violencia se descargaba también contra los civiles que se oponían a estas algaradas y no obedecían:

Nos juntamos en Duma a las 7.0 A.M. y decidimos no permitir a nadie abrir su tienda. El lugar de encuentro en la gran mezquita. Nos daban 500 libras sirias a cada uno y esperábamos allí para ver si los propietarios de las tiendas las abrían o no. En realidad ellos abrían sus tiendas. Por nuestra parte pedíamos a los de los tambores que tocasen y nosotros gritábamos eslóganes pidiendo libertad y amenazándoles también a ellos para que cerrasen sus tiendas o serían atacados. Algunos nos echaban, preguntando sobre nuestra intención detrás de todo esto. Ellos, además, nos pedían que nos fuésemos, pues ellos querían ganarse la vida. Uno de ellos llamado «Ma´an Haidar» nos dijo que no cerraría su tienda, pero nosotros asaltamos su tienda, rompimos todo lo que había adentro, además de lo que había en la entrada. 6

El uso de armas de fuego por parte de los «manifestantes» fue también desde el comienzo
«Jamal » recibió fuera de la ciudad emires de fuera de Siria, como los dos emires saudíes: «Abu al-Amir» y «Abu al-Walid», además del emir de Jordania «Abu Abdullah» . No dijeron que debíamos tomar las armas contra el Estado. Nos suministraron a los presentes, 10, 20 o 30, con armas y empezaron a adiestrarnos como usar las armas. 

 

Solíamos ponernos ropas civiles, esconder nuestras armas debajo de nuestra ropa y tomar parte en las manifestaciones. Solíamos disparar a las fuerzas de seguridad en el momento en que aparecían. Muchos civiles que no tenían nada que ver con ello eran muertos. Solíamos pedir a la gente que no se retirase ni se asustase durante los choques con las fuerzas de seguridad y nosotros solíamos dispararles a ellos también, pero ellos no nos escuchaban. 

 

 

Los vehículos de las fuerzas de seguridad solían pasar junto a los manifestantes sin incluso molestarlos. Pero los manifestantes solían disparar deliberadamente al vehículo. Tendían a entrar en conflicto con las fuerzas de seguridad, así iría a peor.

 

«Abu Iskandar» me dijo que una manifestación se dirigiría al pueblo de «al-Nashabiya», dándome un rifle de corredera y ordenándome esconderme, disparar a los manifestantes  y más tarde acusar a las fuerzas de seguridad.6
Los medios de comunicación y las organizaciones humanitarias entrarían en acción tras las algaradas y el terrorismo de estos mercenarios, pero no acusando a estos, a sus verdaderos autores, sino culpando al gobierno que trataba de controlar esta violencia.
Aquí tienen el papel de Amnistía Internacional:
Los medios de comunicación mentían sin rubor:

No más que 60 solían salir a las calles, pero cuando volvíamos a casa y veíamos los canales de televisión al-Jazeera o Wisal, quedábamos asombrados al ver que 1.500 salieron a las calles en la ciudad de Duma. No obstante, solíamos decir que eso era para nuestro propio beneficio. 6

El papel de estos, de los medios de comunicación, fue también demencial:
Ante las atrocidades de los escuadrones de la muerte se extendía el silencio, tantos en los medios corporativos como en las organizaciones «humanitarias».
Sheikhs  de «Duma» vino con ocho personas y me ordenó matarlos a  todos después de emitir una fatwa. Llevé a los ocho a la zona de «al-Ib»  y les disparé matándolos a todos. No sabía nada sobre ellos. Pusimos los ocho cuerpos en un agujero que era 5 m de largo, 5 m de ancho y 4 m de profundo, donde los enterramos y cubrimos el agujero con tierra.

 

Robamos un jeep de la zona de «Al-Medan» y condujimos armados hasta la plaza del pueblo de «Nashabiya» para elegir entre las chicas  que estaban allí de edad de 25. Elegimos algunas de ellas a punta de pistola y nos las llevamos a una granja a lo largo de la carretera de «al-Marj». Las violamos, permanecieron secuestradas durante 6 horas. Más tarde las dejamos a los largo de la carretera de «Nashabiya».  

 

Los coches bomba eran preparados en las zonas de «M´adamiya» y «Jdeida», para ser detonados más tarde dentro de Damasco. Los perpetradores solían entrar en Damasco por las circunvalaciones, sin pasar por los puntos de control, además de preparar otros coches bomba en Damasco.  6
La respuesta de los medios occidentales y de estas organizaciones «humanitarias» ante, por ejemplo, los crueles atentados terroristas con coches bomba en las ciudades contra civiles:
Amnistía Internacional, como los medios de comunicación, volvió a tener otra vez más una conducta completamente reprobable en el caso de Ucrania, mostrando que ellos están por otras cosas, por servir en realidad a esta estrategia de desestabilización exterior creada en beneficio de las poderosas corporaciones occidentales.
En el caso de Venezuela Amnistía Internacional no ha podido tener tanto descaro ya que sabe de la sensibilidad de ese tema en Europa. Pero para nada ha condenado claramente el origen de la violencia y quienes están detrás de ella.
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Un manifestante es detenido por la policía después de que estallaron los enfrentamientos entre manifestantes de la oposición con las fuerzas de seguridad y partidarios del gobierno durante una protesta contra el gobierno en Caracas, Venezuela, Miércoles, 12 de febrero 2014. 7
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Esta es la labor principal de medios de comunicación corporativos y de organizaciones «humanitarias» financiadas por el poder económico, pero también lo ha sido de una considerable e importante parte de la izquierda, que por venalidad o temor no se atreve a decir lo que realmente sucede.
Luego, creada ya la justificación, vendrá el ataque militar, ya un mero formalismo técnico una vez se ha formado un aura engañosa y falsa de la necesaria «intervención humanitaria», eufemismo utilizado para encubrir el brutal ataque militar.

No debemos olvidar que en estos ambientes prebélicos y bélicos cualquier apoyo a una calumnia de un líder, de un pueblo, o de un país tiene unos efectos demoledores, con unas consecuencias terribles.

«Una vez que la conciencia  social es inducida a asumir la ilegitimidad de un líder o de un sistema político, la forma de su derrocamiento es ya una cuestión secundaria, un problema tecnológico».

Esto es lo que quiere el poder económico, que la misma izquierda anule el movimiento de la izquierda que se puede oponer a sus campañas de saqueo colonial. Y le basta con deslegitimizar o demonizar al líder de un país, una vez hecho esto lo demás viene seguido y rodado. Es una cuestión secundaria, solo un problema técnico que los expertos mediáticos y militares solventarán. Lo difícil, lo difícil es convencer, o principalmente hacer pasiva a la población ante un acto tan aberrante como es la propia guerra; esto no lo puede hacer el poder económico, esto lo hace la propia izquierda, un sector de ella. ¿Por qué hacen esto?: ¿por dinero?, ¿por favores?, ¿por equivocación?, ¿por comodidad?, ¿por cobardía? o ¿por un inevitable sentimiento racista de superioridad? La respuesta no es sencilla, ya que las motivaciones son diversas. 

(De Cuando la izquierda se deja arrastrar por el poder económico)

La fase final es ya, una vez sometido y destruido el país militarmente, dirigirlo económicamente, creando la típica colonia. Las guerras coloniales están muy presentes hoy en día, como se hizo en la misma Yugoslavia. Hoy sus nuevas repúblicas son en gran medida colonias o estados muy sometidos, especialmente Bosnia. 8
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Notas:
1. Conozca los verdaderos protagonistas de los hechos violentos que generaron caos en Caracas (+Fotos). Correo del Orinoco, 13.2.2014.
2. La revolución prende de nuevo en Ucrania. El País, 2.12.2013.
3. Mikel Itulain. Ucrania: otro ejemplo más de hipocresía e intereses de los medios de comunicación. ¿Es posible la paz?, 2.12.2013. Enlace
4. Obama´s CIA covert action operations provides arms and death squads from Benghazi, Libya to Syria. www.raymondprond. wordpress.com.  16.5.2013.
5. Tony Cartalucci. US Libyan policy: zero legitimacy. Land Destroyer.
6. Mikel Itulain. Escuchando a los rebeldes en Siria. ¿Es posible la paz?, 26.10.2013.
7. Deben investigarse las muertes ocurridas durante las protestas. Amnistía Internacional, 13.2.2014.
8.  Michel Chossudovsky. Dismantling Yugoslavia, Colonizing Bosnia.‘The Other Face of the European Project, Alternative Forum to the European Summit, Madrid, 1995.

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One comment on “Venezuela, Ucrania, Siria, Libia…, la misma estrategia de subversión violenta.
  1. TERRIBLE ESTOS PERROS CAPITALISTAS LO QUE HACEN SU FALTA DE HUMANIDAD HACEN QUE SE DIVIDA MAS ESTA ESPECIO EN VIAS DE EXTINCION POR SU FALTA DE HUMANIDAD.

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